¿Qué es la nostalgia?, sino la pena de un deseo cumplido o insatisfecho, un recuerdo, una fantasía, hechos que nunca se consumaron, alguna vez escuché 'se perdona pero no se olvida, se olvida pero no se perdona', así que si me enamoro de la mujer de mi vida, nunca dejará de estar en mí, algunas veces la recordaré con pena, otras con enojo, con alegría, con la sonrisa de lo que pudo haber sido, con la pena de lo que no fue, con la lágrima del dolor causado por el desamor, sentir por siempre su frialdad, su despego a un corazón que días y noches vaga de un sueño a un deseo, de un suspiro a la imagen que guardará por siempre, como cadenas de un condenado a vivir en una jaula, sin más espacio que las letras que vacía en una libreta noche a noche, quien no ha escuchado en la oscuridad el eco de una exhalación de humo, de cigarro que al mezclarse con la luz de la luna ve formas caprichosas escudriñando en su mente, pensando en un futuro de dónde estarán o qué estarían haciendo si estuvieran juntos, tal vez con algo de suerte sufran de mala memoria y sientan menos dolorosa su existencia, se olvidarán sin dejar de sentir algo por alguien por algo que pasó, si lo hicieron sufrir, perdonará pero no olvidará ese dolor, de algo estoy seguro, cuando alguien se enamora, se enamora de la persona adecuada, todo depende de elegir el momento correcto para enamorarse y eso es cuestión de suerte.
Sí, sé y entiendo que hablo con pena o dolor, pero quién no ha sufrido, así que digan ¿qué es nostalgia para ustedes?
Melancolía
Publicado por
Alvaro
on 27 enero 2010
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Mi vista fija en un punto sin sentido,
fuera de este mundo sin razón,
sólo me ata el dolor y el terror de no
estar juntos.
Mis ojos pierden el brillo y
mis labios son lívidos.
Mis ojos quisieran llorar
y mi corazón quisiera respirar nuevamente
la libertad de amar.
Sólo halla sombras y melancolía,
en mi habitación las noches son eternas,
el día es sobrio, sin sabor,
las tardes son oscuras.
Mi mente llena de confusión
buscando una nueva ilusión,
buscando olvidar la herida que me dejó.
fuera de este mundo sin razón,
sólo me ata el dolor y el terror de no
estar juntos.
Mis ojos pierden el brillo y
mis labios son lívidos.
Mis ojos quisieran llorar
y mi corazón quisiera respirar nuevamente
la libertad de amar.
Sólo halla sombras y melancolía,
en mi habitación las noches son eternas,
el día es sobrio, sin sabor,
las tardes son oscuras.
Mi mente llena de confusión
buscando una nueva ilusión,
buscando olvidar la herida que me dejó.
Solitario y solo
Publicado por
Alvaro
on 05 enero 2010
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Si solo supieras
Que mi alma esta enferma de amor
Si tan solo notaras
Que en pedazos esta mi corazón
Y una lluvia de mar arrastraría lo que sufro yo
Pues me dedique a morir
Desde tu adiós
Si supieras que el tiempo
No ha borrado el ayer
Y la pena es un camino sin salida
Que no se recorrer
Me dejaste en la mitad de mi destino
Sin decir porque
Soy nadie sin tu voz llamándome
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
Tu sombra se mueve
Entre las sabanas al despertar
Y no logro llegar al medio día
Sin echarme a llorar
Tu fantasma camina por la casa
Y me hace temblar
No puedo respirar, no puedo más
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
Dime que sabes del dolor
Dime si nunca te paso
Tener un nudo en la garganta
No se a que dios le debo rezar
Como hacer para olvidar tu amor
Tu amor
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
Que mi alma esta enferma de amor
Si tan solo notaras
Que en pedazos esta mi corazón
Y una lluvia de mar arrastraría lo que sufro yo
Pues me dedique a morir
Desde tu adiós
Si supieras que el tiempo
No ha borrado el ayer
Y la pena es un camino sin salida
Que no se recorrer
Me dejaste en la mitad de mi destino
Sin decir porque
Soy nadie sin tu voz llamándome
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
Tu sombra se mueve
Entre las sabanas al despertar
Y no logro llegar al medio día
Sin echarme a llorar
Tu fantasma camina por la casa
Y me hace temblar
No puedo respirar, no puedo más
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
Dime que sabes del dolor
Dime si nunca te paso
Tener un nudo en la garganta
No se a que dios le debo rezar
Como hacer para olvidar tu amor
Tu amor
Y aquí estoy solitario y solo
Extrañando todo
Desde que tú te despediste de mí
Sin hallar el modo de reencontrarme
Con el hombre que fui
Por quererte así
(Noel Schajris)
Flor adagio
Publicado por
Alvaro
on 09 diciembre 2009
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I
Notas que vuelas como palomas transparentes,
melodía que abre la tarde en sesenta gajos,
dos cuerdas sobre el mundo
y un boceto de aire.
Incertidumbre el tiempo
que nos toca vivir en el adagio.
Sol de alas y plumajes amarillos,
flor de luz, copla marina,
piano nevado y azabache.
Viento que despeina a los árboles cuando llueve.
II
Ay adagio, cómo zumban
tus notas a dardos encendidos
abotonando y desabotonando esta tristeza
que se revuelca en el insomnio.
Una cuerda silbando una pregunta,
savia de abismos junto a mi lecho.
III
Marchas después del alba
y el violín toca el recuerdo
de tus manos en mi templo.
Nota final y una sentencia:
una puerta que se cierra a la sospecha.
Desconfianza.-
Notas que vuelas como palomas transparentes,
melodía que abre la tarde en sesenta gajos,
dos cuerdas sobre el mundo
y un boceto de aire.
Incertidumbre el tiempo
que nos toca vivir en el adagio.
Sol de alas y plumajes amarillos,
flor de luz, copla marina,
piano nevado y azabache.
Viento que despeina a los árboles cuando llueve.
II
Ay adagio, cómo zumban
tus notas a dardos encendidos
abotonando y desabotonando esta tristeza
que se revuelca en el insomnio.
Una cuerda silbando una pregunta,
savia de abismos junto a mi lecho.
III
Marchas después del alba
y el violín toca el recuerdo
de tus manos en mi templo.
Nota final y una sentencia:
una puerta que se cierra a la sospecha.
Desconfianza.-
Palabras de color
Publicado por
Alvaro
on 07 diciembre 2009
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Mi anhelo por verte
me lleva más allá de lo creíble,
donde las olas del pensamiento
retornan en marea.
Busco en el cielo esperando encontrar
el resplandor de tu fugaz sonrisa,
Más sólo se observa una cubierta oscura
interceptada acaso por nubes pasajeras
y uno que otro lucero que ha logrado escapar.
Cierro los ojos aferrándome al recuerdo
de tu mirar y tus suaves brazos,
Susurro un te quiero en la distancia
ambicionando que un céfiro nocturno, lo lleve hasta ti.
Sé que permaneces quieta, tendida en tu cama,
estrechamente unida a tus pesadillas blancas
luchando como guerrera en el país de los sueños
con los espectros que de niña, guerreaban contra ti.
¡¡Espera!! He escuchado algo...
¿El sonido de tu voz?
no, no lo creo...
¡¡¡Pero casi lo puedo jurar!!!
esto confunde mi pensamiento
¿Será que el corazón traiciona mi razón?
¡¡No!!! Ya entiendo.
es tu esencia que percibo,
a través de la noche estrellada
una ráfaga de viento, la trajo hacia mí.
Ahora puedo dormir en paz
te he sentido, te he tenido;
cerraré la ventana
no sea que una brisa te vaya a arrebatar.
Ven cierra los ojos, respira sosegada
que la espalda te custodio y tu sueño velaré.
Mientras yaces plácida en la habitación a oscuras
estrecharé tu mano y tus dedos besaré
con mi mente abierta en la quietud de la noche
seguiré hilando pensamientos
pensamientos de colores, sólo para ti.
me lleva más allá de lo creíble,
donde las olas del pensamiento
retornan en marea.
Busco en el cielo esperando encontrar
el resplandor de tu fugaz sonrisa,
Más sólo se observa una cubierta oscura
interceptada acaso por nubes pasajeras
y uno que otro lucero que ha logrado escapar.
Cierro los ojos aferrándome al recuerdo
de tu mirar y tus suaves brazos,
Susurro un te quiero en la distancia
ambicionando que un céfiro nocturno, lo lleve hasta ti.
Sé que permaneces quieta, tendida en tu cama,
estrechamente unida a tus pesadillas blancas
luchando como guerrera en el país de los sueños
con los espectros que de niña, guerreaban contra ti.
¡¡Espera!! He escuchado algo...
¿El sonido de tu voz?
no, no lo creo...
¡¡¡Pero casi lo puedo jurar!!!
esto confunde mi pensamiento
¿Será que el corazón traiciona mi razón?
¡¡No!!! Ya entiendo.
es tu esencia que percibo,
a través de la noche estrellada
una ráfaga de viento, la trajo hacia mí.
Ahora puedo dormir en paz
te he sentido, te he tenido;
cerraré la ventana
no sea que una brisa te vaya a arrebatar.
Ven cierra los ojos, respira sosegada
que la espalda te custodio y tu sueño velaré.
Mientras yaces plácida en la habitación a oscuras
estrecharé tu mano y tus dedos besaré
con mi mente abierta en la quietud de la noche
seguiré hilando pensamientos
pensamientos de colores, sólo para ti.
El amor y la locura
Publicado por
Alvaro
on 01 diciembre 2009
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Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra los sentimientos y las cualidades.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera ocasión, la locura, como siempre tan loca, les propuso:
Vamos a jugar a las escondidas.
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse preguntó:
¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?
Es un juego, explicó la locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. Para qué, si al final siempre la encuentran, y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres...comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la fe subió al cielo, y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio la parecía maravilloso para alguno de sus amigos ¿que si el lago cristalino?. Ideal para la belleza. ¿Que si la hendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Qué si el vuelo de la mariposa? Lo mejor para la voluptuosidad. ¿Que si la ráfaga de viento? Magnífico para la libertad, así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo del océano (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes...el olvido, se le olvido en dónde se había escondido.
Cuando la locura contaba novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, el amor aún no había encontrado algún sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... Hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón, contó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la fe conversando con dios sobre zoología y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse a un lago, descubrió a la belleza y con la duda resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, el talento entre la hierba fresca, a la mentira detrás del arcoiris...(mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el olvido, que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, sólo el amor no aparecía por ningún sitio, la locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y sus rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto se escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido en los ojos al amor; la locura no sabía que hacer lloró, imploró, le pidió perdón. Le prometió ser su lazarillo.
Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra:
El amor es ciego, y la locura siempre le acompaña.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera ocasión, la locura, como siempre tan loca, les propuso:
Vamos a jugar a las escondidas.
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse preguntó:
¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?
Es un juego, explicó la locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. Para qué, si al final siempre la encuentran, y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres...comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la fe subió al cielo, y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio la parecía maravilloso para alguno de sus amigos ¿que si el lago cristalino?. Ideal para la belleza. ¿Que si la hendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Qué si el vuelo de la mariposa? Lo mejor para la voluptuosidad. ¿Que si la ráfaga de viento? Magnífico para la libertad, así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo del océano (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes...el olvido, se le olvido en dónde se había escondido.
Cuando la locura contaba novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, el amor aún no había encontrado algún sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... Hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón, contó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la fe conversando con dios sobre zoología y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse a un lago, descubrió a la belleza y con la duda resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, el talento entre la hierba fresca, a la mentira detrás del arcoiris...(mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el olvido, que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, sólo el amor no aparecía por ningún sitio, la locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y sus rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto se escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido en los ojos al amor; la locura no sabía que hacer lloró, imploró, le pidió perdón. Le prometió ser su lazarillo.
Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra:
El amor es ciego, y la locura siempre le acompaña.
Nota: Desde hoy dejo de lado el libro de "Las siete espadas" y trabajo de lleno en "Letras de amor y locura", sé que he perdido más de un año y medio de trabajo pero el destino sabe porque hace las cosas. Quien sabe quien me dará sabiduría en estos casos. Gracias a los que leen y un millón de disculpas a quien le prometí la primera lectura de "Las siete espadas".-
Si pudiéramos...
Publicado por
Alvaro
on 25 noviembre 2009
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Si pudiéramos cerrar los ojos y ser capaces de encerrarnos por un instante en un pensamiento propio, disfrutar lo que se gasta detrás de los sentidos, la sensación de libertad, de vuelo.
Si pudiéramos tal vez por un instante sucumbir al vértigo absoluto de la nada, abrir los brazos para aprisionar en ellos el horizonte y sentir -como los niños- que alcanzamos a cubrir el sol con una mano.
Si pudiéramos... si fuéramos capaces de abandonarnos por un solo instante, esa pueril sensación de abandono se quedaría en casa y saldríamos a la calle con nuevos bríos.
Si pudiéramos hablar con más franqueza, si dijéramos con fuerza... no se levantarían entre nosotros tantos muros de frivolidad retórica y nos miraríamos con ojos más abiertos diciéndonos siempre la verdad aunque doliera.
Si pudiéramos, si fuéramos capaces de caminar con los brazos extendidos, si advirtiéramos que en la infinita escalada de la montaña siempre habrá uno delante que nos tienda un brazo para que a la vez ofrezcamos una mano a los que nos vienen pisando los talones.
Si las cosas las viéramos con más sencillez, si fuéramos capaces de aceptar nuestra vergüenza, de aceptar nuestra cara al espejo y nuestro nombre en boca de algún necio, si nos levantáramos cada día con la consigna de hacer lo mejor para ayudarnos, para ayudar a ese cuerpo que nos mueve, a esa voz que nos representa, esa inteligencia que nos marca.
Si disfrutáramos la lluvia y la tormenta, si no nos ocultáramos del cielo bajo el paraguas y dejáramos que el sol entrara por todas nuestras ventanas.
Si pudiéramos... si pudiéramos ser más humanos que inteligentes, si pudiéramos ser más nobles que importantes, si pudiéramos hacer algo por nosotros, tal vez y sólo entonces, seríamos capaces de ser libres.
Si pudiéramos tal vez por un instante sucumbir al vértigo absoluto de la nada, abrir los brazos para aprisionar en ellos el horizonte y sentir -como los niños- que alcanzamos a cubrir el sol con una mano.
Si pudiéramos... si fuéramos capaces de abandonarnos por un solo instante, esa pueril sensación de abandono se quedaría en casa y saldríamos a la calle con nuevos bríos.
Si pudiéramos hablar con más franqueza, si dijéramos con fuerza... no se levantarían entre nosotros tantos muros de frivolidad retórica y nos miraríamos con ojos más abiertos diciéndonos siempre la verdad aunque doliera.
Si pudiéramos, si fuéramos capaces de caminar con los brazos extendidos, si advirtiéramos que en la infinita escalada de la montaña siempre habrá uno delante que nos tienda un brazo para que a la vez ofrezcamos una mano a los que nos vienen pisando los talones.
Si las cosas las viéramos con más sencillez, si fuéramos capaces de aceptar nuestra vergüenza, de aceptar nuestra cara al espejo y nuestro nombre en boca de algún necio, si nos levantáramos cada día con la consigna de hacer lo mejor para ayudarnos, para ayudar a ese cuerpo que nos mueve, a esa voz que nos representa, esa inteligencia que nos marca.
Si disfrutáramos la lluvia y la tormenta, si no nos ocultáramos del cielo bajo el paraguas y dejáramos que el sol entrara por todas nuestras ventanas.
Si pudiéramos... si pudiéramos ser más humanos que inteligentes, si pudiéramos ser más nobles que importantes, si pudiéramos hacer algo por nosotros, tal vez y sólo entonces, seríamos capaces de ser libres.
