Huye

Huye, mujer, huye ahora.
No me mires, no me esperes,
no permitas tu captura
y no resignes tu condena.

No admitas que mis letras
se conviertan en tus redes,
no consientas que te quiera,
impide a toda costa
que todo esto suceda.

No me dejes alcanzarte
porque si yo puedo abrazarte,
jamás verás que yo te suelte
o que mi amor te deje libre,
para que pruebes otra suerte.

Por eso escapa antes
corre lejos, corre siempre,
no concedas ni un instante,
Huye mujer, huye ahora,
mientras puedes.

"Te quiero"

Quiero descubrir una sola palabra que exprese todo lo que siento por ti,

necesito hacerte saber que eres todo para mí.

Quiero ser parte de la razón de tu felicidad que te envuelve en lágrimas y risas calladas cada que la noche cae,

y quiero estar al lado tuyo cuando pienses en la soledad.

Quiero contar contigo todas las estrellas,

debajo del árbol y junto al manantial.

Quiero quedarme en tu recuerdo por toda la eternidad.

Quiero tomarte de la mano y caminar,

por el parque, por la acera y por el bulevar.

Quiero mirarte a los ojos y nunca parpadear,

disfrutar cada momento de esta enorme felicidad.

Quiero acariciar tu suave cabello y pronunciar,

que aquí estás conmigo y que nada nos puede separar.

Quiero ser el motivo que te impide dormir,

y quiero ser el sentido que te hace palpitar.

Quiero ser la sombra que te sigue en tu caminar,

y quiero ser el destino al que has de llegar.

Quiero que me quieras tanto como te quiero

y si puedes un poco más.

Quiero descubrir una sola palabra que exprese todo lo que siento por ti,

quiero y anhelo pero no la he podido encontrar,

quiero y deseo y la tendré que inventar,

como he inventado este poema e inventaré otros más.


El temor súbito de un presente imperfecto.-

Ahora, como siempre, encuentro en un momento otra oportunidad para vencerme, de convencerme que yo no soy el temor que me detiene y que no soy tampoco el detenido. Pero, aún comprendiéndolo, no me asomo al otro extremo del temor. Veo ahí, a unos cuantos metros, un canal que me permitirá explotarme hacia el centro de mis nervios. Está acostada, cubriéndose el sol con los brazos, dejando ver un asomo de belleza en cada pliegue de distancia. Y se convierte la idea en deseo. Una esperanza superflua que me acorrala en el abismo reflexivo, el diálogo interno, lo bueno y lo malo y lo que no sería nunca capaz de hacer aunque eso significara el camino hacia mi mismo. Tal vez, al fin y al cabo, no soy yo el que lo pide, ni ella quien no lo desea, por ello es mejor que siga siendo no más que una indagación científica, un reflexionar inequívoco de que la vida misma lo pide, lo desea y lo ejecuta, tomándome a veces a mí, a veces a él, como el instrumento a través del cual se realiza y se manifiesta.

La mirada busca la belleza palpable, busca otra mirada y el tacto en un instante preciso. Los sueños buscan la sonrisa de la entrega, la aceptación completa de una posibilidad total, que si bien es posible venga vestida tan sólo de experiencia, pueda, con suerte, tornarse en bendición al posarse entre mis manos.

Ahí está, pues. Inquieta. Buscando con afán la comodidad que no encontrará hasta que se deje de mover; y yo también contradictorio, buscando versos y pulsaciones que, siendo silencio, desean ser un halago. Porque el escándalo es interior y se muestra reprimido en mis excusas. Sigue ahí, y de momento seguirá, pues acaba de llegar y yo decido que ella espera mi presencia, el regalo de otra locura o la invitación a un misterio superior. Se gira, se mueve sin percatarse de mi escrupulosa vigilancia, de esta paciencia que de momento persiste como buen sustituto del temor que me impedirá al final acercarme y ofrecerle el misterio que ella desea y que yo necesito.

El viento y la gente cercana me aconsejan en otra lengua que ella no habla mi idioma, que mi necesidad le parecerá locura, mi deseo se convertirá en reproche, mi vista comienza también a convencerse de la inutilidad de un designio poderoso. Un tumulto de ideas me impide respirar y sigo siendo creador, víctima y observador de todo este concierto de mentiras.

Abre tu pecho y muéstrame tu corazón. Es una exigencia absurda, pero en estas circunstancias, al borde del abismo, abrir el corazón es la única salvación, la única manera de morir y renacer instantáneamente a un momento de verdad. Dos silencios mirándose de frente, sonriendo, sin escuchar el escándalo interno que advierte el peligro de vivir.

Intentaría sorprenderte.

Porque no me has visto ni sabes que existo, pero yo te miro con la urgencia de darte aquello que necesito. Mis ojos forman pliegues en tu cuerpo en un contacto ilusorio dentro de tus labios. Tu cara cubierta de sol deja tendido un cuerpo bronceado de emociones imposibles. Tus manos tocan mis deseos sin advertir el temblor que me niega el placer de atemorizar tu futuro, tus brazos estirados, tu cadera abierta inexpugnable. Te mueves y tiembla en mi distancia la frágil consistencia de tus sueños dormidos.

¡Tiéndete y libérate!
¡Entrégate al sol y al misterio de mis ojos!
Mi silencio, mi sudor.
Que sea nuestro calor lo que nos permita flotar en el océano vacío,
Mírame ahora que llevo ya tiempo mirándote,
Escribiendo versos que dibujan
nuestra soledad desconocida.

Como el sol te envuelve ahora con su luz,
yo te cubriría de misterios y milagros,
refrescando las mentiras de un planeta lejano,
Como fantasías e ilusiones vacías de mitologías extrañas
Que escriben con tres sonidos
El bestiario irreconocible de los ancestros
que nos habrían unido en otros mundos y otras luces.

Miras de frente al sol,
Ignorando el sudor que te corre por mi cuello,
Te esperas y no te entregas,
Tienes miedo a que te vea.
La magia sucede siempre sin premeditación.

Acércate, no esperes lo que puedas imaginar,
Abierta e insegura, ven con tus miedos
Se disolverán con la arena húmeda del camino,
Si los llevas contigo, se quedarán solitarios
en el sendero que penetra al abismo del silencio.

Te llevarás mis versos sin conocerme,
Como te llevas mis deseos sin tocar el sol.
Podrías quedarte también con mis besos y mis manos
Sin reconocer mi rostro en otra fecha y otra hora
Compartirás, si quieres, una luz que te guíe por el camino que te aleja.

Ahora por fin te cae largo el cabello cubriéndote la espalda
Y tú miras al sol.

¿Si me acerco, reconocerás al menos que he vencido ejércitos de temores para hablarte?
¿Estarías dispuesta a vencerte a ti misma?
Y entonces, los dos, igualmente derrotados,
Sumergirnos a la suavidad de la luz creada mutuamente?

¿Que es el amor?

¿Qué es el amor sino ya un mero acto de fe, un mero acto de ilusión, de esperanza… que se desplaza en los vaivenes de la expectación, de la duda, de la felicidad e incluso, otras tantas, en la fatalidad?

¿Qué es el amor, más que un acto de credulidad ciega que algunas veces acierta y otras, las más... nos deja con el vértigo en el alma y el estupor del dolor en el corazón al dejarnos caer sin piedad ni compasión por el despeñadero de la desilusión, del desengaño, del desencanto…?

¿Qué es el amor, mas que un acto de hipnotismo... un acto de magia, un artificio, ya este ilusorio, ya este abrumador… que capta la atención del espectador y le hace pagar el precio que fuere?

¿Qué es el amor, más que un impulso que electrifica… que nos reaviva los sentidos y nos resucita los sentimientos de un modo casi alucinante, casi delirante… que nos nubla la mente y el raciocinio, ya encaminándola al limbo en el cual nos hallaremos sin darnos cuenta recorriendo de un extremo a otro, de inicio a final, de final a inicio, la brevísima y frágil línea que nos llevaría ya pronto con los victoriosos dioses del Olimpo, ya pronto a los tortuosos territorios de Hades…?

¿Qué es el amor, sino aquel que nos hiere disfrazando sus desdenes y desaires con un tal, vez, con un puede ser, con una promesa…?

¿Qué es el amor, mas que la semilla de una duda perfecta y hábilmente sembrada en los terrenos fértiles de la ingenuidad, del anhelo, de la esperanza… la cual a sol y lluvia de unos cuantos te quieros, unos cuantos te amos, echará raíces bifurcadas de la cual se derivarán un sí, un no, siendo que la raíz principal es un tal vez… cumpliendo lo que dice la frase: “Más mata una duda que una verdad”, siendo la expectativa la que nos vuelve locos, la que nos desquicia?

¿Qué es el amor, sino un elixir y droga que embriaga, confunde y nos hace presa, nos deja a merced, nos hace abandonarnos a la voluntad de nuestro proveedor de tan dulce y tan amargo néctar?

¿Qué es el amor más que un sueño efímero que promete prolongarse no solo una vida sino una eternidad gracias a la pasión, a la dulzura, a la lascivia y la ternura con la que se entregan sus actores?

Y sin embargo queridos amigos míos, no es más, pues, que un ensueño, un espejismo… una obra breve que se encarna en el alma y en la mente, que idiotiza el corazón, que corrompe la voluntad… cual sueño de fumador de opio, cual estupor de un adicto a la morfina.

Encanta, seduce, altera, enerva y seda…. Confunde y aturde, alivia y daña, restaura y corroe… es antídoto y veneno de todos los males, de todos los bienes, es la felicidad que corre por las venas y el dolor que desgarra las entrañas.

Y sin embargo… todos lo quieren,
Y sin embargo… todos lo añoran,
Y sin embargo… todos lo anhelan, todos lo desean.
Y sin embargo… a sabiendas del incosteable precio, del carísimo pago, del endeudador contrato vitalicio el cual solo admite como pago las lágrimas, desvelos, suspiros y desencanto, sin contar las cicatrices del alma.

Y sin embargo… a sabiendas del precio, aun a sabiendas… estamos dispuestos a pagarlo.

Letras heridas

La nota del poeta se rige por lo que lleva dentro
cientos de risas incrustadas en el aliento
de toda la fantasía del trovador y bohemio.

Quien ha dicho que el músico sufre
pues al cantar los amores perdidos se embriaga
con el son de la mirada del canto y la pisada
estruendosa y fuerte de su nota,

al diente de su risa en corazón esboza
una bocanada fuerte de alivio al viento
cual disperso son sus miradas frías
al consumir letra y vida en sus desvives
en tonos sombríos revistiendo tientos

mas cuán gasto es mejor suerte
que sentir la mirada helada del solitario hombre
que al tomar corazón por ciento
de mil amores en un espejo
que no hace más que bajar ánimos temores.

Dirán todos que ha dicho esta vez
en las canciones más amargas carga la vida
la esperanza de curar con sal amarga e insoportable
torrente de sin fin de despechos todo eso es mi canción
canción de heridas.

Canción pañuelo de lágrimas del ruiseñor
hoy notas húmedas en mi canción
llueven soles y un rojo santo
que lleva el nombre 'desolación'.