¿Que es el amor?

¿Qué es el amor sino ya un mero acto de fe, un mero acto de ilusión, de esperanza… que se desplaza en los vaivenes de la expectación, de la duda, de la felicidad e incluso, otras tantas, en la fatalidad?

¿Qué es el amor, más que un acto de credulidad ciega que algunas veces acierta y otras, las más... nos deja con el vértigo en el alma y el estupor del dolor en el corazón al dejarnos caer sin piedad ni compasión por el despeñadero de la desilusión, del desengaño, del desencanto…?

¿Qué es el amor, mas que un acto de hipnotismo... un acto de magia, un artificio, ya este ilusorio, ya este abrumador… que capta la atención del espectador y le hace pagar el precio que fuere?

¿Qué es el amor, más que un impulso que electrifica… que nos reaviva los sentidos y nos resucita los sentimientos de un modo casi alucinante, casi delirante… que nos nubla la mente y el raciocinio, ya encaminándola al limbo en el cual nos hallaremos sin darnos cuenta recorriendo de un extremo a otro, de inicio a final, de final a inicio, la brevísima y frágil línea que nos llevaría ya pronto con los victoriosos dioses del Olimpo, ya pronto a los tortuosos territorios de Hades…?

¿Qué es el amor, sino aquel que nos hiere disfrazando sus desdenes y desaires con un tal, vez, con un puede ser, con una promesa…?

¿Qué es el amor, mas que la semilla de una duda perfecta y hábilmente sembrada en los terrenos fértiles de la ingenuidad, del anhelo, de la esperanza… la cual a sol y lluvia de unos cuantos te quieros, unos cuantos te amos, echará raíces bifurcadas de la cual se derivarán un sí, un no, siendo que la raíz principal es un tal vez… cumpliendo lo que dice la frase: “Más mata una duda que una verdad”, siendo la expectativa la que nos vuelve locos, la que nos desquicia?

¿Qué es el amor, sino un elixir y droga que embriaga, confunde y nos hace presa, nos deja a merced, nos hace abandonarnos a la voluntad de nuestro proveedor de tan dulce y tan amargo néctar?

¿Qué es el amor más que un sueño efímero que promete prolongarse no solo una vida sino una eternidad gracias a la pasión, a la dulzura, a la lascivia y la ternura con la que se entregan sus actores?

Y sin embargo queridos amigos míos, no es más, pues, que un ensueño, un espejismo… una obra breve que se encarna en el alma y en la mente, que idiotiza el corazón, que corrompe la voluntad… cual sueño de fumador de opio, cual estupor de un adicto a la morfina.

Encanta, seduce, altera, enerva y seda…. Confunde y aturde, alivia y daña, restaura y corroe… es antídoto y veneno de todos los males, de todos los bienes, es la felicidad que corre por las venas y el dolor que desgarra las entrañas.

Y sin embargo… todos lo quieren,
Y sin embargo… todos lo añoran,
Y sin embargo… todos lo anhelan, todos lo desean.
Y sin embargo… a sabiendas del incosteable precio, del carísimo pago, del endeudador contrato vitalicio el cual solo admite como pago las lágrimas, desvelos, suspiros y desencanto, sin contar las cicatrices del alma.

Y sin embargo… a sabiendas del precio, aun a sabiendas… estamos dispuestos a pagarlo.

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