Una muñeca de papel

Dentro de una caja de cartón se encontraba escondida una hermosa muñeca de papel. Llevaba puesto su vestidito de encaje negro, unas zapatillas de cristal, guantes de satín color vino y un moño morado atado a su negro cabello. Sus manitas pálidas como la muerte acariciaban su suave, bella y delicada cara, mientras sus ojitos pardos miraban por la ventana al momento que una lágrima de sangre caía.

Copos de nieve caían sobre la caja de cartón, sueños falsos se desvanecían con el soplar del viento y una sinfonía caótica se escuchaba a lo lejos.

Esa noche, las estrellas le alumbraban el camino de oscuridad a un muñeco de trapo, que lo conducían al pequeño charco de lágrimas que se fusionaba con la nieve. Se acercó a la ventana acariciándole la cara a la muñeca y secándole las lágrimas con sus manos de trapo:

-No llores hermosa, puedes manchar tu vestido. Tus lágrimas son gotas de vino y puedes terminar embriagando al mundo.

-Lo hago porque me siento sola, la oscuridad me aterra. Mis cuervos de papel me han abandonado y mis uñas de cristal han dejado de crecer.

-Entonces si compañía es lo que quieres, métete a tu cama, tápate con tus cobijas e imagina que te estoy abrazando, si quieres ver la luz, sólo sal, asómate por la ventana, mira al cielo; la luna y las estrellas te alumbrarán, al mismo tiempo serán mis ojos que te están mirando, cuando sientas el soplar del viento, será un susurro de mi voz que te dice al oído -descansa-. Tus cuervos no se han ido, sólo volaron al norte para invernar, pero cuando llegue la primavera regresarán a tu lado.

-¿Por qué no mejor te quedas a mi lado y cumples con todas las bellas palabras que me has dicho?

-Porque la única compañera que estará contigo será la soledad. Encima de eso, yo tengo que continuar con mi camino.

-Pero… contéstame el porqué yo debo de estar sola.

-Eres una muñeca de papel, yo sólo soy un muñeco de trapo. Si me quedo a tu lado, puedo lastimarte. Así que mi compañía no es la que necesitas.

La muñeca derrama una última lágrima.

-¿Sabías que no tengo alma?

-No, no lo sabía, pero lo imaginaba, ya que de igual manera yo tampoco la tengo

-Pero tú eres un muñeco de trapo.

-Es por eso que no la tengo, porque así como tú sólo soy un juguete.

-Quédate, podemos jugar juntos.

-No, en verdad, no puedo, me esperan en algún lugar, por lo cual no puedo detenerme.

-Yo sí tuve alma pero… se la vendí al diablo

Una sonrisa cínica sale de la muñeca, los ojos le brillan y se propaga la oscuridad y el silencio en aquel lugar.

-Lo hice con el objetivo de ser más que una muñeca de papel, pero él cobra más caro de lo que parece.

-Tus palabras parecen ciertas pequeña, y apuesto a que el objetivo del hecho era muy bueno. Lástima que no se pudo realizar.

-Por favor quédate, me siento sola.

-Sabes que no puedo.

El muñeco de trapo da media vuelta y continua su camino. Mientras la muñeca de papel sigue embriagando al mundo, esperando la compañía que nunca vendrá.

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